A otros instrumentos, como los médico-quirúrgicos, se les considera así, porque han
sido fabricados mediante procedimientos de gran precisión.
Por último, se puede considerar que el teclado de una computadora, el control remoto
y otros elementos que permiten la interfaz entre un ser humano y una máquina
también son instrumentos. Para interactuar con ellos, cuentan con teclas, botones
y palancas que permiten selecciones complejas de acciones.
Mantenimiento de
herramientas, máquinas e instrumentos
Mantenimiento
de herramientas, máquinas e instrumentos Con el uso, toda herramienta, máquina
e instrumento está sujeto a un proceso de desgaste, el cual es variable y
depende de la frecuencia y las condiciones de empleo, de la calidad de los
materiales y de la habilidad y el conocimiento del operador. Es probable que el
martillo que utilizas en tu casa nunca se desgaste. Por otra parte, las tijeras
de podar tal vez requieran que se les afile o que se les aceite para que su uso
siga siendo óptimo. Y, por supuesto, sabes que un termómetro o un control
remoto deben tratarse con cuidado para evitar caídas, por ejemplo. Para evitar
o corregir este desgaste o cualquier otro producido por el uso, todos los
instrumentos herramientas o máquinas requieren mantenimiento. Los instrumentos,
por su naturaleza más compleja, suelen necesitar mayores esfuerzos en este
rubro. Y cuanto más complejos sean, mayor énfasis se debe hacer en este. Quizá
una bicicleta sólo llegue a requerir ocasionales aplicaciones de aceite en las
partes giratorias. Un automóvil, en cambio, demanda revisiones periódicas
después de recorrer un número predefinido de kilómetros o tras un periodo
preestablecido (fi gura 2.13). Un termómetro o un vernier, por su parte,
requieren de mantenimiento en condiciones definidas, por ejemplo, una
temperatura ambiente adecuada. Las herramientas, máquinas e instrumentos
requieren dos tipos de mantenimiento: 1. Mantenimiento preventivo. En caso de
que una máquina, especialmente si tiene muchas partes rodantes o giratorias,
llegue a carecer de la cantidad adecuada de lubricante, sufrirá más desgaste de
lo deseable y su rendimiento en un sistema productivo caerá de manera
considerable. O, en casos extremos, dejará de funcionar. Para evitar esto (o
prevenirlo) se debe dar mantenimiento periódico a la máquina, el cual no se
reduce a la lubricación, ya que también incluye limpieza, ajuste o calibración
e, incluso, sustitución de piezas. 2. Mantenimiento correctivo. En ocasiones, a
pesar de darle un mantenimiento preventivo constante, una máquina, una
herramienta o un instrumento terminan fallando (piensa, por ejemplo, en un
automóvil al que se le poncha un neumático). En ese caso, es necesario
“componerlo”. Este tipo de mantenimiento abarca desde la detección de la falla,
en caso de que exista, hasta la corrección o sustitución de la pieza o las
piezas que la causan (para seguir con el ejemplo, el mantenimiento correctivo
tras una ponchadura sería la sustitución del neumático por uno que se encuentre
en óptimo estado).
1.3 Las acciones
técnicas en los procesos artesanales

Aplicación de acciones técnicas en un
proceso de producción artesanal Si revisamos el proceso de producción artesanal
desde el punto de vista del sistema ser humano-máquina, que estudiamos en una sección
anterior, es posible afirmar que en él intervienen primordialmente solo dos de
sus tres componentes: el sistema ser humano-producto y el sistema ser
humano-máquina. El tercer elemento, el sistema máquina-producto, aparece en muy
raras ocasiones. En el proceso productivo artesanal, la vinculación entre el
artesano y la materia prima que habrá de transformarse para satisfacer una
necesidad es mayor que en cualquier otro tipo de producción técnica. Debido a
que la producción de artesanías suele ser realizada por un grupo pequeño de
artesanos, que transforman los materiales existentes en cada región, es difícil
pensar en la aplicación de procesos automatizados, en los que no interviene el
ser humano. En realidad, cuando se revisa el valor de un producto artesanal,
cuanto más evidente sea la destreza aplicada para su creación, más apreciado
será (fi gura 2.14).
Debido
a la ausencia casi total de procesos automatizados (figura 2.15) en los
procesos artesanales, tienen mayor relevancia las acciones técnicas:
›
Acciones estratégicas en los procesos artesanales. La planeación del proceso
productivo es crucial. Pero debido a que el proceso completo lo realiza una
sola persona, o un pequeño grupo de artesanos, estas acciones tienen estrecha
relación con el grado de destreza y el dominio de los conocimientos del proceso
técnico. Para modificar un modelo de tejido, por ejemplo, se deben tener en
cuenta las habilidades del individuo o el grupo de trabajadores, la
disponibilidad de materiales y herramientas adecuadas y el impacto que tendrán
en el producto final. › Acciones de control. En un proceso productivo
artesanal, el control suele recaer en un solo individuo, lo que permite la
aplicación uniforme de las técnicas apropiadas y la introducción inmediata de
las correcciones o modificaciones requeridas. Por ejemplo, si en un proceso de
producción de telas se percibe una deficiencia en su color, es posible tomar
medidas instantáneas para corregirlo o incluso es posible aprovechar esta
variación para darle mayor vida al producto. › Acciones instrumentales. Los
instrumentos empleados en un proceso de este tipo son determinantes en el
resultado final, no solo para la facilidad con que se elabora el producto. Por
ejemplo, la introducción de una nueva herramienta en un proceso puede tener un
impacto considerable en este.
1.4 Conocimiento, uso y manejo de las herramientas,
máquinas e instrumentos en los procesos artesanales
La adquisición de conocimientos para el uso y el manejo
de herramientas, máquinas e instrumentos
Cuando deseas aprender sobre la manera de emplear una palabra, conocer las maravillas
que legaron los aztecas o conocer el clima que hay en Río de Janeiro, cuentas con
recursos como libros, revistas, programas de televisión, etcétera.
Sin embargo, para adquirir conocimientos relacionados con el uso de herramientas,
máquinas e instr
umentos vas a tu taller de actividades tecnológicas. Y allí, frente
a la herramienta, la máquina o el instrumento el profesor se encarga de describirla
físicamente, tal vez te muestre los resultados de su aplicación y luego, en algún
momento, lo pondrá en tus manos.
Por supuesto, las máquinas, herramientas e instrumentos suelen acompañarse de
instructivos. Pero como sucede al comprar un nuevo televisor, al usarlo es cuando
realmente empezamos a conocer (y dominar) su funcionamiento (fi gura 2.17). Además,
en el caso de las herramientas y máquinas, este conocimiento siempre está
ligado a los gestos técnicos necesarios para utilizarla.
La adquisición y el desarrollo de habilidades para el manejo de
herramientas, máquinas e instrumentos en los procesos artesanales
Para el manejo de las herramientas, máquinas e instrumentos deben considerarse
dos aspectos fundamentales:
› Los gestos técnicos. La razón por la que se construyen herramientas, máquinas
e instrumentos es que un operador o usuario los emplee en la transformación
de un material para la satisfacción de algún interés o necesidad mediante un
proceso de producción técnico o tecnológico. De este modo, es indispensable
que en cualquiera de ellos, se tengan en cuenta los gestos técnicos que habrá
de realizar el operador para manipularlos. Imagina, por ejemplo, que se
construye una herramienta que pesa 300 kilogramos y que debe manipularse
manualmente; simplemente resultaría imposible usarla.

› La experiencia y las aptitudes del operador. Es común que el hecho de saber
manejar una máquina o herramienta facilite al operador el aprendizaje del
manejo de otras similares. Por otra parte, sus características físicas, aptitudes
y destrezas para la aplicación de gestos técnicos es un factor relevante en el
manejo de herramientas, máquinas e instrumentos. Por ejemplo, una máquina
como las utilizadas para el ensamblaje de partes de computadora requiere,
además de un alto grado de destreza manual, características físicas como
manos pequeñas, que permitan la manipulación de partes diminutas.
En el ámbito artesanal, donde la relación entre el operario y las herramientas, las
máquinas y los instrumentos es casi siempre directa (es decir, donde predomina el
sistema de producción persona-máquina) la adquisición de estas destrezas se hace
casi siempre mediante la transmisión de experiencias de un maestro artesano a su
aprendiz (fi gura 2.18).
El manejo apropiado de herramientas, máquinas e instrumentos exige del operador
habilidades y destrezas mínimas. Estas se adquieren tras el contacto directo con la
materia prima y en cada etapa de su transformación hasta llegar a convertirse en
un producto terminado, que pretende satisfacer una necesidad o un interés.
Por ejemplo, para aprender a fabricar sillas con acabado rústico, mediante un proceso
artesanal, se requiere la adquisición de ciertos conocimientos básicos sobre el
funcionamiento de máquinas como taladros, cortadoras, lijadoras; de instrumentos
como reglas, guías y marcadores; y de herramientas como martillos y destornilladores.
Esos conocimientos básicos suelen adquirirse y desarrollarse mediante la práctica.
Así como un niño aprende a hablar balbuceando sus primeras palabras, así un
artesano suele aprender su ofi cio practicándolo. Las herramientas, máquinas e instrumentos
en la producción artesanal suelen ser de uso simple, los conocimientos
sobre su manejo suelen afianzarse mediante la observación.
Por último, es indispensable la ejercitación de las destrezas y habilidades necesarias
para el uso correcto de una herramienta, una máquina o un instrumento. Incluso
técnicos y operadores hábiles requieren la ejercitación diaria en el uso de ciertos
medios
1.5 Aplicaciones de las herramientas, máquinas e instrumentos a nuevos procesos según el contexto
La naturaleza del cambio técnico.
No existe una versión confirmada del modo en que el ser humano empezó a usar el fuego y hay quienes especulan que para encender una rama aprovechó el provocado por un rayo. Tampoco se conoce la forma exacta en que comenzó a producir fuego a voluntad, pero es muy probable que haya empezado por frotar madera sobre hierba seca, como en el ejemplo citado en el bloque 1.
Lo cierto es que al principio el fuego le sirvió al ser humano para hacer fogatas, ahuyentar a los animales y alumbrarse durante la noche. Debieron pasar siglos para que descubriera que podía usarse para ablandar y calentar los alimentos.
Este es un ejemplo de lo que se denomina cambio técnico. En general, cuando hay mejoras en la calidad, el rendimiento o la eficiencia de los procesos técnicos (incluidos acciones, materiales, medios, procesos o productos), se está en presencia de un cambio técnico.
En el ejemplo del fuego, se necesitó una mejora en el control de su proceso de producción para poder aplicarlo de manera selectiva a la cocción de alimentos. Este cambio requirió, también, el aprovechamiento de otras variaciones técnicas o el desarrollo de innovaciones para el proceso técnico (fi gura 2.19). Uno de estos cambios o innovaciones fue el desarrollo de una técnica para colocar el alimento sobre el fuego, bien sea por medio de una estructura de soporte o mediante la creación de productos de cerámica que resistieran el calor y que contuvieran el producto de la cocción.
El papel de la innovación en la aplicación de herramientas, máquinas e instrumentos a nuevos procesos según el contexto
Hay muchos instrumentos, herramientas y máquinas que aprovechan el fuego: desde un simple cerillo, hasta una planta termoeléctrica, pasando por una estufa, un horno, un calentador de gas, etc. Todos ellos se derivan de la rama o la hierba seca con que el ser humano primitivo empezó a dominar el fuego.
Cada paso, desde la hoguera simple al fogón primitivo y luego a la estufa de barro, representó una innovación. En los aspectos técnicos y tecnológicos, una innovación es un proceso en que se aprovecha la información y los conocimientos existentes para impulsar un cambio técnico. Una vez que se desarrolla una innovación, esta se incorpora a los procesos técnicos y tecnológicos de producción.
Para que se dé una innovación es necesario aplicar la denominada fl exibilidad interpretativa, término con el que se alude a los conocimientos y su relación con las funciones técnicas o el objetivo de un producto o artefacto técnico, y a las posibilidades de cambio de acuerdo con las mejoras o adecuaciones que los usuarios defi nen en diversos procesos técnicos o tecnológicos (fi gura 2.21).
Por ejemplo, un taladro suele usarse para perforar superficies. Sin embargo, con las adecuaciones convenientes, es posible utilizarlo para atornillar o desatornillar, y también para apretar tuercas, entre otras funciones. Esta diversidad de funciones ilustra muy bien la manera en que una misma herramienta o máquina puede emplearse en procesos novedosos y producir cambios técnicos en los procesos de producción
Bibliografia
Libro tecnología 1 editorial santillana